Los poemas incluidos en la siguiente página corresponden en su mayoría a cada uno de los libros publicados por el poeta. En algunos casos ciertos poemas sólo presentan algunos fragmentos, debido a la necesidad de administrar el espacio disponible. Un elevado número de los libros de Dionisio Aymará se encuentra recopilado en el volumen denominado Huésped del Asombro, editado dentro de la colección de la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, prologado por el poeta Pedro Pablo Paredes. Sin embargo, aunque este volumen intenta reunir la obra completa, existen numerosos poemas inéditos y publicados en periódicos y revistas especializadas. El trabajo de acopio de esa parte dispersa de la obra no es fácil, pues ni siquiera él mismo llevaba un archivo ordenado. Igual sucede con algunos cuentos y poemas vertidos a otros idiomas. En efecto, la obra del poeta viene siendo traducida a otros idiomas, tales como el inglés, francés, griego, vasco, catalán, italiano y árabe. Un ejemplo lo constituye la publicación Profils Poetiques des Pays Latins, que editó Approches de L´halluciné y Clameur vers la Clarté. De cada uno de sus libros ha sido seleccionado al azar un poema, cuyo texto apararece al hacer clic sobre su título.

 

POEMA O SOLEDAD

Para llevar el alma hasta sus estratos más profundos,
hasta la llama última en que se quema
permanentemente,
basta empapar los ojos un poco en el recuerdo
o en la noche sin lámparas o en la soledad
o en el amor
que es como la soledad, el recuerdo o la noche
cuando caen de súbito sobre los párpados

Basta cerrar los ojos
todavía mojados en la luz subterránea
y abrirlos a un espacio de cenizas y lágrimas.

Basta oír a distancia
el rumor olvidado
de una edad sumergida en la sangre,
a cuya ardiente sombra
cuerpos llenos de amor deshabitaron
los sueños que una tarde quedaron para siempre sin nadie.

Para llevar el alma hasta la raíz
de su oscura agonía,
basta tender los brazos como nubes o lámparas
a ese espacio en que alguien
ya no espera
ni una palabra
de ésas que abren de pronto un mundo nuevo


“Mundo Escuchado”, 1.956

Volver al Indice


 

ORIGEN Y ELEGIA

De átomos, de vulnerables, de tristísimos
átomos,
de la misma materia o sombra,
casi de aire estamos hechos.
de átomos, de movimiento sólo o de alarido,
los hombres y las piedras
y el vegetal asombro de la espiga que se alza
poderosa.

De átomos, de espacio y tiempo, de átomos
estamos construidos
el mar con sus moluscos y sus algas,
la ceniza,
los árboles,
nosotros.

En el clamor de la primera
noche,
duro viento de angustia o sombra,
en un primitivo clamor está el origen.
El mar tiene, por eso, voz de súplica
o llanto.
Los árboles, por eso, desamparo.
Nosotros mar,
latido,
soledad.

De átomos, de vulnerables,
de tristísimos átomos estamos hechos
los hombres desde siempre.
Pero aún más, pero más todavía
los de hoy,
los que andamos perdidos
en la implacable noche de esta edad.

De átomos. De vulnerables átomos.
de puro movimiento
y eternidad estamos hechos.
Como el amor, indestructibles,
y fuertes como la certidumbre
de Dios en la noche del hombre.


“Clamor hacia la luz” (1.959)

Volver al Indice


 

VIENE EL AMOR, CANTEMOS

Vienen los días y se van
como nosotros. Vienen jubilosos
y se van fatigados,
también como nosotros.

Viene el amor y crecen
alas en nuestros hombros.
Vienen la claridad y la ternura.
Viene también el odio.
Vienen las lágrimas y los laureles.

Acaso llega todo.
Y tanta vida y tanta piel gastadas
para quedarnos solos.

Vienen los días y se van
y no hay espera ni sosiego en torno.
Sólo una lucha silenciosa y recóndita
con nosotros, al fondo

Vienen las noches y se van
y se llevan los rostros,
las brillantes corolas,
el efímero lodo.

Viene el olvido y no se va ya nunca:
se queda con nosotros.
Cantemos, que la muerte está más cerca,
pero el amor más hondo!.


“El Corazón como las Nubes” (1.959)


Volver al Indice


PALABRAS Y PALABRAS

Sobre El papel
palabras
y palabras.

A veces salen de mi pluma
oscuros símbolos
goteantes olvidos corolas muertas
sombras.

Hay a menudo sangres
palpitaciones tierra
en mis palabras

Sin embargo
la noche sabe qué canciones escribo
sobre la mano azul del aire.
La noche oye mis pasos
cuando camina entre los árboles mi corazón alucinado.

Como quien mira su semblante
en un espejo
y se halla de súbito a su enigma,
así
me reconozco en mis palabras.

Lavado con mis brazos
con mi clamor de solitaria criatura
terrestre
la alcoba donde en vano
quiero empezar cada mañana
una vida distinta
donde en vano
me sacudo el polvo
la prematura ceniza del tiempo
el desgano
los sueños
En vano.
Siempre en vano mi querer obstinado
Sobre el papel
Palabras
Palabras.

“Horario de Vigilia” (1.960)

Volver al Indice


ESCUCHANOS LIBERTADOR

Vuelve tu rostro, Capitán, tu noble rostro
donde la eternidad y las serenas líneas de la luz se reflejan
y míranos
alzamos hacia ti los brazos huérfanos
la ceniza
la sangre,
como una lámpara de cabellera interminable
ardiendo en tu pasión de libertad y sacrificio,
oh dios airado de la guerra,
oh poderoso Capitán de la ternura ¡

Míranos
Abrazados a tu cuerpo tallado en piedra viva,
levantado en el aire de América, en tu región celeste,
en tu mundo
de largo corazón desgarrado,
te convocamos, Padre, para que tu presidas nuestro diálogo,
el tiempo donde cada minuto
nacen y mueren nuestras voces;
para que tu presidas
la mesa humilde a cuya orilla
cada día
repartimos el pan y la esperanza

Escúchanos , oh! Padre:
somos
eco de tu clamor
somos reflejo de tu luz perdurable,
somos tu aliento,
tu esforzada batalla por alzarnos
de la miseria y de la sombra,
tu don de vaticinios repartido.

Vuelve tu rostro, Capitán, tu noble rostro
Bañado ahora por la majestad de la noche más alta
y míranos:
llevamos en lo profundo de los párpados
tu imagen recorriendo las soledades de Los Andes,
tu estatura sobre los llanos proyectada,
tu extendido corazón de gigante
que infunde nueva vida
a su país, nuestro país que gime y canta
con la piel abrazada bajo la llama del petróleo
y el hierro

Tus brazos de horizonte se ciñen
a esta América tuya
hecha para nosotros
y para todos los que luego
vendrán a ocupar nuestros sitios.
Tus ojos desde la eternidad,
como ángeles custodios,
velan sobre tu hermoso Continente y tus puños
golpean sobre todos los hombros
para que no olvidemos que hay un alba escondida
en cada palpitación de la noche.


2


Amamos tu heroísmo, Libertador, tu ardiente
vocación de libertad , tu fuego
que no apagan los años
ni el olvido
y amamos
tu pasión y sed de justicia,
lo que de humano hay en las honduras de tu carne y espíritu.
Bolívar,
solitario varón con el pecho cruzado de relámpagos,
abierto a los grandes aconteceres
de la Historia, Bolívar:
imploramos tu conducción magnífica,
tu radiante lección de martirio,
tu silenciosa voluntad de amar y de vencer continuamente.

Ay, ¿quién sino tú pudo
enseñarnos el camino que conduce a la altura
donde solo los más puros destellos
del espíritu habitan?
¿Quién sino tú, Bolívar,
pudo cruzar las desoladas cumbres de los Andes,
los mares,
las tinieblas,
para dejarnos este sitio, esta herencia terrestre
donde no sabemos
cantar de rodillas?


3


De tu encendido tránsito, Bolívar, de tu llama apasionada,
de tu dolor y profunda fortaleza
se nutre aún
la tierra
pura que nos dejaste
bajo la formidable majestad del firmamento americano.

Tu itinerario heroico
recuerdan las ciudades,
los caminos, las piedras,
los ríos donde los astros beben
el zumo de la noche.

Cada sitio donde estuviste, cada instante nacido
de tu pecho,
guardan el resplandor alucinado
de tus pasos abiertos como una flor de viva quemadura.

Con tu espada flamígera
nos señalas
el tiempo liberado
por cuyas hondas naves pasa todavía
la rebelión de los indígenas,
la luz ganada a golpe de hueso y sangre airada,
el amor y su júbilo
conquistado una vez, y mil veces
perdido, oh soñador
de circulares Chimborazos,
domador de montañas,
anunciador de un alba nueva cuyo claror profundo
nos invade las venas!


4


A Ti, Bolívar,
claro conductor de los ejércitos libertadores,
capitán de la aurora,
cruzado del afán victorioso,
nos volvemos
en esta edad del átomo,
la cólera,
los cohetes que buscan el corazón del infinito.

A ti volvemos nuestros ojos, Bolívar,
para vencer el llanto, la fatiga, las soledades
que amenazan el sitio
donde ardía la llama del laurel,
en otro tiempo.


5


Evocamos tu gesta magnífica, tu lucha desigual con la sombra.
Tu fuerza levantando la arquitectura de la Patria,
oh forjador de Pueblos.
Tu grito de libertad rompiendo nubes,
desgarrando las ataduras de milenios
y milenios
de látigo y ceniza
volcados sobre el rostro del hombre.

Hay cálidos vocablos
-Casacoima, Angostura,
Carabobo-
para nombrar los astros que tus brazos invictos
colocaron en el cielo de América


6


Vuelve tu rostro, Capitán. Fulgor y sangre tuyos
abonaron el suelo
donde luchamos por el pan y el sueño diarios
y donde tú nos enseñaste
a ser libres y ser nosotros mismos,
Bolívar,
con tu esfuerzo de titán vencedor de la muerte.

Desde tus claridades profundísimas
sabemos que nos oyes y conduces
hacia el único destino que soñaste para nosotros, Padre:
el de ser como tú, pasión y vida,
presencia visionaria,
llamas de un mismo corazón invencible,
oh dios airado de la guerra
oh poderoso Capitán de la ternura,
Padre Libertador!


Dionisio Aymará (1.961)

Volver al Indice


SONATA DE LA LLUVIA

Allí quedaron, apagadas,
sus manos
suaves como el recuerdo de la música.
Allá
quedó su cuerpo
bello aún, en lo oscuro.
En otros sitios
nadie
sabía que un minuto de llanto
bastó para llenar todas las fuentes.
Al otro lano de la tierra
nadie escuchó la lluvia.
Al otro lado
de las altas paredes
¿Quién iba a llorar si no sabía?.

Volver al Indice


SONATA DE LOS BESOS

Ala de sombra, collar de silencio,
la brisa devastadora de los besos
recorría corolas,
musgo, cimas doradas,
extensiones de nieve,
mientras sonaban a lo lejos
los cuernos de la luna.
Comenzaba a morir sobre el pecho
el brillo de una flor, su luz tenue.
Ya nada podía detener la marea
creciente de la música.
Verdad más honda que los sueños,
el tiempo era una llama ciega,
cabía en una sola mano,
en un ademán solo.
El mundo era un enjambre
cuyo rumor se oía cada vez más lejano.
Entonces estallaron los astros
en la sala,
derribaron las puertas.
A plena noche cayó el sol de los besos.
Los besos, el collar desatado.
Nunca una victoria sobre la muerte fue más breve.


“Sonatas” 1.963

Volver al Indice


CANTANDO ENTRE LAS PIEDRAS

Conocedme criaturas de la tierra moradores
celestes

Mirad mi solitaria imagen
mis sienes ya comienzo del aire.

Escuchadme luciérnagas remotos ámbitos
oscuros ríos:
estoy cantando entre las piedras.

Volver al Indice


NO SOY DEL CORO

No pertenezco al coro
de voces acostumbradas a su propio tamaño

Cada minuto me destruyo y renazco
entre coléricas pavesas.

He asesinado mis antiguos fantasmas
para que nada permanezca en mi, sumiso o blando.

No detendré mi búsqueda junto al umbral de los espejos
que devuelven los rostros exactos.

Levantaré mi corazón contra la muerte
como un reo confeso
con el ojo apagado lleno de implacables preguntas.


“Aconteceres del Alucinado” 1.964

Volver al Indice


VIENDO LA NOCHE


*


........Henos aquí después de padecer tu locura y tu ducha
desgarradora
ciegos para una eternidad
que de súbito nos devora las manos
y los ojos en cuyo fondo no hay preguntas


*


No somos sino los hijos de este tiempo
llegamos cuando las grandes máquinas
ya habían invadido la tierra
cuando las trepidantes naves de metal perforaban el cielo
y habían huido para siempre los dioses
derrotados
los santos derrotados
el paraíso derrotado.
Pero el amor era aún poderoso
como la noche primera del mundo
como la fuerte respiración de los que se aman.


*


Alaridos ahora desgarran el tímpano de Dios
Pero el amor es poderoso todavía
el odio crece como los hongos venenosos
ocultos bajo la sombra
pero el amor es poderoso
todavía.
Los corceles del miedo galopan sobre los campos
donde cayeron cuerpos jóvenes
vencidos en su minuto más radiante

pero el amor
es poderoso todavía.......


“Viendo la noche” (1.965)

Volver al Indice


HASTA PRONTO

Hasta Pronto
me voy amigas mías
bellas señoritas con el pecho vacío
compañeros de este viaje terrestre

Ya no puedo quedarme por más tiempo
no puedo ya quedarme
por más espacio favorable que envuelva
esta sombra que habito y deshabito
a menudo
según el día que haga sobre mi corazón

Me voy
tomo mi abrigo para protegerme
del invierno o los sueños
pues no sé qué podría
causar más daño a mi figura

Ya he vivido lo suficiente
entre adustos patriarcas
entre muy nobles ciudadanos
y dignísimas damas posiblemente sin historia

Antes de irme quiero recordar algunos sitios
donde ardieron mis ojos
algunas calles paseadas con pies leves
acaso con los hombros aéreos
algunos rostros donde apenas
caía el amor
en suaves ondas como un velo
desde la cabellera de un sueño

Antes de irme quiero recordar algunas cosas
Algunas personas
pero no puedo
a veces cansa
llena de soledad
deslíe un poco el alma
hablar de seres que nos dejaron a la intemperie
como si hubieran dejado al marcharse
la casa abierta
A veces vale más el olvido

Me voy
Ya tengo un pie sobre el camino
y otro sobre la acera
del adiós

Hsta pronto dignísimas damas
posiblemente sin historia
compañeros de viaje terrestre
bellas señoritas con el pecho vacio
Hasta pronto
Hasta nunca por si no vuelvo


“En Última Instancia” (1.966)

Volver al Indice


"....LA VERDAD, TODA LA VERDAD
Y NADA MÁS QUE LA VERDAD"

Juro decir la verdad
toda la verdad que conozco
y sólo la verdad cuya lumbre terrible
he palpado
he sentido con toda la piel
y toda la vigilia y el ojo
de mi conciencia más abierto que nunca

Y digo de seguidas
ese día tal vez era como los otros que he vivido
pero llovía tenazmente
llovía
en todas partes
en todo el universo llovía o debía llover
porque el hambre y el odio
y el desamparo y la amenaza
y tantas otras cosas que duelen hasta el fondo
se convocaron para el más funeral
de los ritos
para la más desgarradora
de todas las ceremonias que se han celebrado
a través de los siglos

Y vi un mendigo que tenía la cara
parecida a la nuestra
que tenía llagado el pensamiento
como el nuestro
vi una calle donde otros hombres se confundían
con la niebla y el polvo
según el clima propio del lugar
vi una plaza cubierta de anillos
piedras falsas
palabras también falsas
una plaza cubierta de pequeñas serpientes
aves sacrificadas
baratijas
y botellas colmadas de lejía
y de otras poderosas sustancias
destinadas a carcomer

Allí soplaba un viento
una ceniza
pesada de antigüedad y mercaderes
y numerosos mercaderes
cuyos nombres no vale la pena decir
pues eran tantos como las hojas que se pudren
en los pantanos desde tiempos inmemoriales
eran tantos
son tantos
que podrían abatir
a pesar de su pequeñez todos los puentes
si pasaran unidos pero no se unen porque no son capaces de amar

Digo la verdad
lo que he visto

Ese día se cometió un asesinato
se robaron ovejas para ofrendarlas a quién sabe
qué ídolos
se cometieron otros delitos mayores y menores
y todo porque el hombre tenía demasiada facilidad
para quedarse ciego a su arbitrio
para olvidarse de si mismo
de su desnudo semejante
todo porque el hombre olvidaba
con demasiada facilidad
la sangre los incendios las grandes devastaciones
ocasionaron sus paciones sus manos
a lo largo de millares y millares de años

Y yo he visto con estos ojos míos con esta
mirada mía que apagara por fin la tierra
todo lo que hago constar
lo que he presenciado desde mi ser
llagado de impotencia
desde el abismo de mi más absoluta desesperación

Los automóviles
ruedan velozmente por calles
y avenidas nocturnas
y casi interminables desoladoras autopistas
y hay en la noche trasatlántico y gigantescos edificios
que parecen zozobrar y cohetes que giran
en el espacio y están todos
llenos de piel humana y corazón también humano y
esperanza y angustia y otra vez
y millones de veces
esperanza y angustia

Y mientras todo gira
todo se mueve como los astros las hormigas
la sangre
aquí una mano se prepara en la sombra
para herir aquí mismo
precisamente en este planeta
y se consuma
la nueva degollación
de los inermes de los últimos inocentes de este tiempo

Yo he visto cómo bailan el twist
en los festines más amargos
los jóvenes que invalidan la noche
con el ruido de los motores
yo les he comprendido
los he visto desorientados y sin prójimo

Muchachas que pudieran amar
acechan desde sus sitios más oscuros
muchachas que pudieran ser
como las damas que en el fondo
de insultantes mansiones
se horrorizan de la prostitución
y no saben
y no quieren saber que detrás de los rostros
bellas fachadas muros dignos
detrás de toda piel
de toda superficie arde un incendio
arden unas imágenes a menudo inconfesables

Repito que juro decir la verdad
toda la verdad que me quema los ojos
y sólo la verdad cuyo terrible resplandor
cuchillo de relámpagos
me hiere como un
largo dolor por dentro

Vi una mano crispada vi los brazos
de un hombre golpeado de pronto por toda su soledad
por todo
el horror de este mundo
y fui testigo de su lucha y de
agonía solísima
(Yo nada pude hacer porque uno se muere a pesar
de las palabras que nos llaman
para que no nos alejemos
nada pude
la gente pasa pero allí donde uno
se enfrenta con su propio destino
sólo uno tal vez sabe morir como es debido)

Fui testigo del hambre y del espanto que alargaba
los rostros
hasta no ser sino gritos de humo
ramalazos de odio
y vi con estos ojos que serán pábulo de la tierra
toda la angustia la amenaza y el miedo
que hoy se disputan el dominio del hombre

Todo esto lo ha presenciado
lo ha visto este testigo
imparcial y veraz que soy que he sido
Todos estos y otros muchos delitos menores y mayores
los puede ver
en lugar cualquiera del mundo
a cualquier hora un hombre
un ser cualquiera de este tiempo


“El Testigo” 1.966

Volver al Indice


MANIFIESTO

Otros celebren el amor
y el vino rojo que lo enciende
y después amen y se embriaguen.

Canten vagos olvidos sueños o ausencia
y luego sean olvidados
toquen el cielo con la frente o se alejen.

Otros usen costosas máscaras
ademanes
palabras con sabor a corazón
pero letales en el fondo
Y luego hablen de bondad o de agonía solitaria

escriban con palabras
bellas pero vacías
pero muertas
Otros escriban sólo con palabras

Canten la vida que no espera
y la muerte que aguarda con sigilo
y luego vivan
y se mueran

Yo amo siempre me embriago alguna vez
cruzo olvidos y sueños
Me alejo
Reaparezco
Adentro de mi piel vivo y muero
y afuera convivo y conmuero con todos


“Escrituras Terrestres” (l.967)

Volver al Indice


CIUDAD DE SIEMPRE

Donde pose los ojos o la frente,
ciudad mía del aire temperado,
allí te encuentro y yendo desolado
me vuelvo jubiloso de repente.

Hecha de tu materia transparente,
la niebla de la infancia ha regresado
y embellecido todo: el río, el prado,
tus colinas que pasan verdemente.

Aparta de mi lado toda nube
y déjame en tus piedras que te erigen
detener otra vez rumbo y miradas

Pues quiero ver cómo desanda y sube
hacia el primer asombro, hacia el origen,
mi sombra por tus calles empinadas.


“Todo lo Iracundo” (1.975)

Volver al Indice


ODA EN DESAGRAVIO A LA POESIA


La Luz Original

Y tú más indefensa
tú la más conmovida la más desgarradoramente
humana
tú nacida del polvo del terror que nos deja allí atados
a lo profundo
tú venida de otras galaxias
de ésas donde tus ojos llenos de mundos
debieron ver la música debieron contemplar el silencio
de ésas donde tus manos
debieron tocar la luz original
de esas galaxias
donde tu oído se adelgaza hasta ser como un aire
de pávidas antenas
capaces de atraer la más remota señal de quien sabe
qué gigantescas amapolas
de quién sabe qué misteriosos habitantes
de esas galaxias donde tu caballera cuando flota
desata tempestades
y de ésas otras que nos duelen por dentro
de ésas otras oriundas de lo infinito que comienza en la piel


“La Ternura y la Cólera” (1.977)

Volver al Indice


SIEMPRE LLEGO TARDE

Siempre llego tarde a las fiestas
y temprano a los funerales
reconozco que es un hábito odioso,
un vago comportamiento
que puede acarrearme enemistades
ataques personales incluso
y he tratado mil veces de superar
ese defecto mio,
esa manía de ser lo que soy
aunque a menudo resulte demasiado difícil
de comprender,
pero ni pude nunca y no podré durante
los días que me restan
reconciliarme con ropajes y melancólicas usanzas
no siempre realmente sinceras,
no pude, no podré
y además si otra vez lo intentara
sin duda correría la misma suerte
y no sabría que jamás he negado al que me odia
ni he olvidado a mi pueblo
ni a mi amante más fiel
y que por eso llego tarde a las fiestas
y temprano a los funerales.


“Aprendizaje de la Muerte” (1.978)

Volver al Indice


NOSCTURNO DE LAZARO

Soy Lázaro, soy Lázaro!
Aunque lo haya callado durante siglos,,
soy Lázaro:
Me identifico por mis llagas

Todos me reconocen
por el rostro que llevo
cubierto con mis manos ya carcomidas,
mis manos transparentes de mendigo
sentado junto a la puerta
de la mansión donde su dueño todavía
viste de púrpura y de rico lino
en la hora ciega de la fiesta.

Soy Lázaro
y aún busco los mendrugos que caen
de las mesas
y aún los perros lames mis úlceras,
esas heridas que ni el tiempo ha cerrado
y aún me escucho gemir desde el infierno
en que ardo desesperadamente,
asido a mi cal iracunda,
desventurado,
solo,
pero con una espada y un incendio por dentro,
rebelde como ángel caído sobre la tierra.

Bajo la podredumbre futura de la piel
tu corazón tiene la fuerza primera del asombro
No lo vence la soledad con su castigo
de azotes bien llevados. No lo vence el desgano
ni la ausencia que borra los ojos de la lluvia.

Después de la batalla duerme bajo la noche.
Tiene el amor entre los brazos
con los cabellos sueltos como un río.

Tú corazón es Lázaro
venido de otra edad
y sin embargo tu raíz agarena
nutre la roja fruta
en cuya pulpa el tiempo hunde sus uñas.

La madrugada siempre tiene lugares
para el deseo, la sedienta tristeza,
la soledad que deja como un eco
todo ser cuando pasa,
porque los astros también gimen
al fondo de ciertas miradas,
en el agua cuyas entrañas
arden llenas de peces y recuerdos

Allá quedó la tierra sola.
El aire, el fuego, el agua,
las corolas quedaron allá,
más tu silencio oriundo de la noche,
más mi costumbre de habitantes de otros planetas
que pasaban al fondo de la calle,
que pasan por mi memoria desde entonces.

Allá quedó la tierra sola.
Allá quedaron
el aire con sus aves y sus árboles,
el fuego con sus serpientes desatadas,
el agua con su lengua desnuda
lamiendo las orillas del mundo.

Allá quedó tu sombra
crucificada sobre el madero de los siglos
y cubierta de polvo como el ojo del llanto original........


“Nocturno de Lázaro” (1.986)

Volver al Indice


HUÉSPED DEL ASOMBRO


Ahora reaparezco
y escribo ya no soy

esa errante materia
ese fragmento de ciudad
que camina
ese ataúd que anda
vertical todavía.

También las esc ulturas de la noche
deambulan bajo la lluvia
perdidas entre mi corazón
y sus suburbios
calle arriba calle abajo
tal vez
con todo el peso de lo efímero
sobre las sienes

Con toda la soledad

pegada al cuerpo
tensa como un abrazo de mujer
así camino
por el muelle
escondido
detrás de una música
antigua

Así me veo caminar
por una acera interminable
por una memoria
perdida no sé dónde
no sé junto a qué mar
no sé cuando..........


“Huésped del Asombro” (1.956)

Volver al Indice


Inicio - Microbiografia - La Obra - Cuentos - Traducciones

Critica - Fotos - Audio - Entrevistas - Contacto